La nueva Diputación de Valencia es la institución que trabaja codo a codo con los 266 municipios, las 26 mancomunidades y las 3 entidades locales menores, de los cuales el 88 por ciento son menores de 20.000 habitantes.

El objetivo será impregnar la gestión diaria de eficacia, transparencia e igualdad.

Esto convierte a la Diputación en cooperadora necesaria en todos aquellos servicios que los ayuntamientos no pueden cubrir, asiste técnica, jurídica y económicamente a los ayuntamientos para que puedan prestar los servicios de calidad que nuestros pueblos piden.

Es un hecho que los alcaldes son quienes mejor conocen las necesidades de sus pueblos; por esta razón, la Diputación de Valencia apostará por hacer real la autonomia de nuestros ayuntamientos y dejar que cada uno invierta las subvenciones en lo que necesita o que le reclaman sus vecinos, empezando así a tratar a nuestros pueblos y ciudades como lo que son: mayores de edad y pieza fundamental de la democracia moderna.

La nueva Diputación debe ser útil para los municipios y lo más importante es garantizar el servicio, evitando duplicidades y haciendo de la colaboración con otras instituciones una herramienta de trabajo. No hemos de olvidar que la solidaridad, además de un principio inspirador, debe ser real y efectiva para aquellos de nuestros municipios más pequeños que necesitan a la Diputación de Valencia para sobrevivir.

La sensibilización, en asuntos como la violencia de género o la promoción de la mujer, será a largo y a corto plazo un pilar fundamental de las políticas de la institución. Tampoco se ha de dejar de lado la innovación, que se convertirá en una herramienta que facilite y aligere la gestión administrativa entre los ayuntamientos y la Diputación de Valencia y fomente la mejora en el desarrollo social y territorial de nuestros pueblos y ciudades.

 

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