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Jorge Rodríguez: “La Diputación de Valencia jugó un papel fundamental en la reparación de los daños causados por la Riada”

  • La Diputación de Valencia ejerció un papel de mediadora, constituyendo un consorcio con los municipios afectados para gestionar la reconstrucción de viviendas
  • Hoy se cumplen 59 años de las crecidas del río Turia que asolaron la ciudad causando hasta 81 muertos y graves daños materiales en los municipios situados a lo largo del cauce
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14/10/2016

El 14 de octubre de 1957 es una fecha que los valencianos y valencianas tendrán para siempre grabada en su memoria. Ese día, del que hoy se cumplen 59 años, las intensas precipitaciones registradas desde la mañana anterior causaron la brutal crecida del río Turia, que se vio desbordado en su cauce, causando inundaciones y graves daños materiales y personales no sólo en la capital valenciana sino también en los municipios situados en ambas riberas.

 

La Riada, en mayúsculas, como se ha bautizado a aquel suceso, urgió a las administraciones de la época a actuar de inmediato para paliar, en la medida de lo posible, los daños en viviendas, comercios e infraestructuras que afectaban a miles de vecinos y vecinas que de la noche a la mañana se quedaron en la calle. La Diputación de Valencia fue una de esas administraciones que, en una época en la que no existían las autonomías, asumió la voz de los valencianos y las valencianas y actuó de mediadora ante el Gobierno central para coordinar esfuerzos en aras de remediar la situación.

 

Tal como ha declarado el Presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, la institución provincial “jugó un papel fundamental en aquellos días y meses posteriores a la Riada, poniéndose inmediatamente al lado de los valencianos y las valencianas, asumiendo ese papel de apoyo a los municipios que desde su creación en 1833 hasta el día de hoy ha sido su razón de ser”.

 

Así, la prensa de la época recoge cómo en el pleno extraordinario celebrado el 22 de octubre de 1957, tan solo 7 días después tras el suceso, el plenario de la corporación, presidido entonces por Cerdà Reig, hizo “constar el dolor de la Diputación de Valencia por la tragedia ocurrida a Valencia y su provincia y adoptar los acuerdos necesarios para remediarla en lo posible, y dar cuenta de las medidas de urgencia con que han sido atendidas las necesidades manifestadas por los pueblos, con los que ha estado en constante contacto y a los que ha prestado con urgencia la ayuda solicitada de medicamentos, ropa y alimentos”.

 

En la noticia difundida por el gabinete de prensa de la Diputación y recogida entre otros por el diario Las Provincias, se explica cómo además la institución provincial contribuyó en aquellos primeros días con 500.000 pesetas “a la suscripción prodamnificados” y adelantó 100.000 pesetas más en concepto de anticipo a cada una de las ocho acequias del Tribunal de las Aguas para acceder a su reparación “sin necesidad de esperar a los auxilios solicitados al gobierno”. Las Acequias de Moncada “y pueblos castillos”, recibieron igual anticipio, y al municipio de Pedralba se le concedió una ayuda de 25.000 pesetas, por considerarse de las más urgentes. Para el resto de peticiones menos urgentes se acordó someterlas a estudio antes de atenderlas.

 

Aquel plenario acordaba también la solicitud de una ayuda de 100 millones de pesetas al Ministerio de Obras Públicas a fin de reparar los daños en el servicio de carreteras, donde se vieron afectados firmes y puentes. Y es que el papel de mediación de la institución provincial ante el gobierno central y ante otras instituciones también resultó fundamental en aquellas semanas y meses que sucedieron a la catástrofe. Entre otros, la Diputación de Valencia canalizó las ayudas que se recibieron de otras ciudades, entidades como clubes de fútbol e incluso de los propios funcionarios de la institución, que aportaron en su conjunto medio millón de pesetas.

 

Del mismo modo, la institución medió en la concesión por parte del Ministerio de Hacienda de créditos a pequeños comerciantes, industriales y artesanos “a llos que las aguas han despojado de aquellos elementos de trabajo que les permitía vivir, aunque no fuese más que vivir, al día”, recoge el diario Levante del 1 de noviembre de 1957. Y también desde el ente provincial se coordinó la construcción de nuevas viviendas tanto en la capital como en los municipios afectados, impulsando la puesta a disposición de solares por parte de los consistorios y gestionando ayudas para este fin.

 

“Entonces, como ahora, el papel fundamental de la Diputación de Valencia es apoyar y ayudar a los municipios valencianos y por ende a todos los vecinos y vecinas de nuestras comarcas, atendiendo sus necesidades donde los ayuntamientos no pueden llegar e intermediando con otras administraciones en aquello que se escapa de nuestras competencias”, ha declarado Jorge Rodríguez.

 

Descripción de las fotografías adjuntadas:

 

Fuerzas del ejército en la ardua tarea de hacer desaparecer el barro depositado por la riada del año 1957, en la confluencia de la plaza, entonces del Caudillo, con la calle de las Barcas. Esta fotografía es una reproducción posterior de la fotografía original. Colección Juan Luis Corbín, nº registro 10662.

 

Aspecto que ofrecía la calle Padre Huérfanos en su desembocadura a la de Blanquerías en la riada de 1957. El tranvía núm. 5 de circunvalación, totalmente invadido por las aguas. Esta fotografía es una reproducción posterior de la fotografía original. Colección Juan Luis Corbín, nº registro 10573.

 

Vista de la calle Cavite de Valencia tras la riada de 1957. Fecha 14-10-1957. Signatura: Gobierno Civil. c. 7. Riada. Caja 11.

 

 

 

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